martes, 8 de diciembre de 2015

El amor romántico en la literatura infantil


Echando un vistazo a todas las historias de literatura infantil que estoy leyendo estos días, veo con consternación el rol que los personajes femeninos desempeñan en ellos. Sobre todo en los textos paraliterarios y, muy especialmente, en los cuentos folclóricos tradiciones y los de nuevo cuño que siguen los esquemas analizados por Propp en su libro Morfología del Cuento (1928).

Muy acertadamente, en los apuntes de la asignatura se dedica un apartado a tan delicado tema, justificando de alguna manera el hecho de que los cuentos folclóricos fueron escritos en una época en la que el feminismo no era para nada bienvenido ni tolerado. (Edurne, 2015) Hasta ahí estoy de acuerdo: los textos fueron escritos en una época anterior a que se reconociera que la mejore tiene que tener los mismos derechos, libertades y oportunidades que el hombre, de ahí el machismo latente en ese tipo de relatos. 

Sin embargo, no estoy de acuerdo con el análisis que se hace de Cenicienta. De acuerdo que se tiene que enfrentar con sus hermanastras, hacerse valer delante del príncipe y dejarle un zapatito al príncipe para que fuera a buscarla. Para mí toda esa supuesta bravura de Cenicienta se va al garete cuando el único fin y objetivo que tiene es “cazar” al príncipe azul. Puedo entender que fuera el sueño de las niñas de aquella época, pero seguir leyendo las mismas historias sin ponerlas en perspectiva con la realidad actual me parece un error.

Los cuentos folclóricos “tienen una función iniciática que forma parte del proceso de socialización del que forman parte el mundo afectivo del narrador y del receptor” (Bettelheim, 2010). Por supuesto que puede ayudar al niño mediante “mensajes al consciente y al subconsciente hablándole de las presiones más graves y explicándoles que hay soluciones a los problemas” (Bettelheim, 2010), pero también es cierto que socializan al niño a través de unos arquetipos que va asimilando a medida que avanza en su proceso de socialización, mediatizando el rol social que acabará adoptando el niño cuando se transforme en adulto. Por eso hay que tener cuidado con los arquetipos anticuados que a menudo usa la literatura folclórica, para no perpetuar roles que no tienen lugar en la sociedad de hoy en día.

Estoy de acuerdo con Coral Herrera cuando dice que "el amor romántico perjudica seriamente la igualdad, porque sigue representando a los hombres y las mujeres como seres diferentes con roles opuestos pero complementarios.” (Herrera, 2007). En la gran mayoría de la literatura infantil donde se presenta una pareja, el rol masculino son príncipes azules activos, fuertes, protectores, y el rol femenino es representado como princesas débiles, sensibles, y desprotegidas. Por muchos pesares que pase la princesa, al final solo verá recompensado sus esfuerzos si el príncipe azul la elige como su esposa, siendo el día de su boda el día más feliz de su vida.

Si bien socialmente esta división de roles dentro de la pareja amorosa va cambiando paulatinamente, gracias al avance del feminismo y a las políticas y las leyes de igualdad, los cuentos que nos cuentan siguen siendo los mismos. Películas, canciones, novelas, series de televisión, siguen repitiendo hasta la saciedad el mismo modelo de dependencia amorosa heterosexual, dual, monogámica, como la quintaesencia de la felicidad. Por eso es necesario inventar otros cuentos, que desmitifiquen los valores tradicionales basados en la posesión, que se muestren otras formas de relacionarse. Si solo nos quedaos en los cuentos tradicionales de príncipes y princesas, estamos perpetuando la transmisión del rígido patrón de hombres fuertes y decididos y mujeres débiles y sumisas.

El amor romántico que impregna este tipo de literatura conlleva una serie de mitos alrededor del amor que hace que los adolescentes no sean capaces de gestionar de manera correcta sus sentimientos hacia su pareja (romántico, 2015). Quizás hace un par de siglos los cuentos populares eran fiel reflejo de la sociedad y los roles simbolizados por sus personajes cuadraban perfectamente con el rol del hombre y la mujer en dicha sociedad, pero hoy en día considero que no se puede permitir que los adolescentes crean a pie juntitas los siguientes mitos:

- Mito de la omnipotencia del amor
- Mito de la compatibilidad del amor y el maltrato
- Mito de la "media naranja"
- Mito de la perdurabilidad
- Mito de la posesión y exclusividad

Como se puede ver en el estudio de la revista Fundación Mujeres entre chicos y chicas de 14 a 16 años, un 70 % de los chicos y un 75% de las chicas consideran que el maltrato puede ser una prueba de amor. Además, el 68,5 % de los entrevistados creían que “el desarrollo personal está fuera de nosotros mismos, en otra persona que nos hará completos”. Es decir, un 68,5 % se considera a sí mismo como “la mitad de algo” y busca alguien que cierre ese círculo (romántico, 2015)

Por supuesto los cuentos tradicionales no son las únicas fuentes de las que bebe el amor romántico ya que el niño se encuentra expuesto a parte de la sociedad que se empeña en mantener el papel del amor tal y como se ha explicado a lo largo de los siglos. (romántico C. p., 1993) ¿Tienes novio ya?. Es una pregunta muy corriente entre los adultos y las niñas de 4 o 5 años de edad. Siempre se hace en tono de broma, como para avergonzar a la niña o al niño, pero tiene un significado muy profundo. La pregunta encierra una trampa muy concreta que se pone al descubierto cuando la niña dice tener dos novias o el niño presume de tener cuatro novios. La pregunta se hace en singular porque no se espera que los niños salgan homosexuales y las niñas poliamorosas, y se hace siempre con la figura del amado/a una oposición de género: a la niña le preguntan por su novio, al niño le preguntan por su novia. La palabra “ya” indica que en algún momento tendrá que empezar a imitar a los adultos en esa costumbre de emparejarse de dos en dos, siempre con alguien del sexo contrario. Y que cuanto antes lo haga, mejor. (Herrera, 2007)

En definitiva, considero que la figura del amor romántico de los cuentos tradicionales ha quedado obsoleta y habría que trabajar en el aula el concepto amor desde un punto de vista más real y abierto. Por supuesto que los cuentos tradicionales y otro tipo de paraliteratura deben tener espacio en el aula, pero considero que se tiene que mezclar con otros cuentos que muestren otras realidades más cercanas a la sociedad actual. No podemos condicionarlos con unos roles que vienen del pasado y que encorsetan su desarrollo como personas desde la primera infancia. 


Bibliografía

Bettelheim, B. (2010). Psiconanálisis de los cuentos de hadas. Barcelona: Editorial Crítica.
Edurne. (2015). Literatura española, literatura infantil y educación literaria. Madrid: La Salla.
Herrera, C. (2007). El amor romántico perjudica seriamente la igualdad. Madrid: Haika.
romántico, C. p. (1 de Mayo de 1993). Psicothema. Recuperado el 8 de Diciembre de 2015, de http://www.psicothema.com/pdf/1137.pdf: http://www.psicothema.com/pdf/1137.pdf
romántico, C. y. (8 de Diciembre de 2015). http://www.fundacionmujeres.es. Recuperado el 8 de Diciembre de 2015, de Fundación mujeres: http://www.fundacionmujeres.es/files/attachments/Documento/46001/image/_BOLETIN%20FM%2093.pdf



1 comentario:

  1. Los cuentos tradicionales representan la única manifestación en prosa de nuestra literatura popular. Son un bien cultural exactamente igual que los textos de la literatura clásica. Según tu última afirmación, también han quedado obsoletas todas las obras clásicas de nuestra literatura en las que el papel de la mujer refleja una concepción de época. Comencemos a trabajar la literatura clásica española desde los años 90 del siglo XX. Lope de Vega, o Calderón... ¡fuera! Fuera el realismo del siglo XIX y fuera el Romanticismo. Y también la literatura de posguerra en la que las mujeres eran como en Cuéntame...

    Tampoco coincido contigo en el punto de partida. Propp explica detalladamente que la boda con la que finalizan el 90% de los cuentos de hadas simboliza algo natural en el ser humano: la necesidad de formar una familia. El final del viaje iniciático y el principio de la vida adulta. Solo existe realmente romance en unos pocos relatos. Simplemente porque los personajes son planos y porque las aciones son simbólicas.

    Hay algunas de las afirmaciones que haces que me ofenden como mujer (y como la adolescente que fui). Como esta, por ejemplo: "El amor romántico que impregna este tipo de literatura conlleva una serie de mitos alrededor del amor que hace que los adolescentes no sean capaces de gestionar de manera correcta sus sentimientos hacia su pareja" y me ofende aún más que incluyas cuestiones de violencia de género en relación con estos relatos cuando hay muchos que denuncian estas prácticas que, en la vida real, eran comunes. Todos los relatos que reflejan matrimonios entre humanos y hadas, por ejemplo, se basan en que, en el momento en el que el marido grite, humille o pegue a la esposa, esta volverá a su mundo y se llevará a los hijos de ambos. Y es lo que sucede finalmente.

    En relación con la homosexualidad no tengo nada que decir. Basta con entender que la literatura es simbólica y que cada uno puede interpretarla a partir de su propia realidad. No era un tema del que se hablara ni del que se escribiera.

    Creo que has consultado exclusivamente documentación virada al pensamiento ultrafeminista (aunque esté escrita por hombres). Llevo leyendo cuentos de muy diversas culturas más de 20 años y llevo el mismo tiempo leyendo artículos y libros sobre el tema. Y además soy una mujer que ha tenido que desaprender todo lo que me inculcaron en casa y en el colegio sobre mi papel en la vida y en el matrimonio. Y cuando la crítica feminista arremetió contra los cuentos de hadas, me interesé por el tema e investigué mucho. Todo lo que he escrito en la teoría de la asignatura es fruto de esa investigación y de haber leído cientos de relatos desde perspectivas filológicas y antropológicas.

    Algunas de las afirmaciones de tu último párrafo son obvias. La base de la literatura en Primaria ha de ser la literatura infantil y, cuanto más actual y más basada en la psicología evolutiva, mejor. La literatura folclórica sirve (igual que la literatura clásica) para poner a los niños en contacto con su propia cultura. Lo que tendremos que hacer es seleccionar relatos más parecidos a Toda clase de pieles que a La ratita presumida. Y dialogar siempre con los niños tras las lecturas o los cuentacuentos para debatir y contrastar sus niveles de comprensión y cómo hacen suyos los valores o contravalores de cualquier obra.

    Aunque no comparto las ideas que has expuesto ni la bibliografía que has consultado, te anoto la actividad como voluntaria porque valoro tu trabajo de reflexión y documentación.

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