¡Hola a todo el mundo! Me llamo Ángel y soy un alumno de tercero de Primaria en la Salle. Nuestra profe de Literatura española -por todos conocida como Irune- nos ha pedido que creemos un blog para llevar el portafolio de toda la asignatura, et voilà! Aquí está mi blog. A lo largo del curso se irá llenando con mis trabajos y las opiniones de mis compañeros de clase, así que..¡¡estad atentos a las nuevas publicaciones!!
¿De dónde le viene el nombre al blog? Pues de la frustración de haber descubierto a Gabriel García Márquez cuando ya había pasado de largo los treinta. Mi desesperación no es fruto de que que mi talento no esté a la altura de la comparación, sino resultado de que, sencillamente, la comparación no es posible por una cuestión de dimensión temporal.
A la edad que empecé a leerle, Gabo ya había escrito La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba, La mala hora, Los funerales de la Mamá Grande y andaba liado gestando nada menos que Cien años de soledad…Como comprenderéis, a esas alturas, ya no había nada que hacer. Si le hubiera conocido antes, mucho antes, hubiera podido plasmar todo mi talento literario en servilletas de bares, post it multicolores, hojas de sucio y de limpio, y luego haberlo juntado todo en obras con las que tratar de tú a tú al bueno de Gabriel. Seguro que sí.
Coñas aparte, Gabriel García Márquez es, sin duda, el autor que más me ha impresionado. Y lo ha hecho prácticamente en todas y cada una de las hojas que he leído de sus obras. De Cervantes he aprendido ética y moral; con Ramiro Pinilla y Victor Hugo he tenido que digerir la amargura de la vida; Ana María Matute me ha invitado a vivir entre hadas y tragos; Laforet y mi paisana Puértolas me han mostrado el mundo de las mujeres independientes..Pero si hay alguien que ha conseguido que me acercara a un libro con la excitación del que se acerca a una obra maestra, ése ha sido Gabo. Una imaginación desbordante que se plasmaba de manera casi brutal en imágenes surrealistas -¿a quién se le ocurre poner un barco en un desierto? ¿O esa niña que comía tierra?-, la crítica hacia el colonialismo feroz enmascarada en la omnipresente plantación de plátanos, el calor soporífero del Caribe que saltaba de las páginas para hacerme sudar en pleno mes de enero..
Por todos esos momentos en los que mi vida transcurrió en Macondo y rodeado de sus gentes, le debía una al Maestro. Espero que este sencillo intento de atraer a nuevos seguidores al arte de las letras sea del agrado de Gabriel García Márquez, Gabo. Por él y por todos los amantes de la lectura, tanto los nuevos como los que están por llegar.
:)
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